Reasons for the great deceiver to enforce Sunday law / Razones del gran engañador para lograr imponer la ley dominical

(Spanish below)

Reasons for the great deceiver to enforce Sunday law.
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While appearing to the children of men as a great physician who can heal all their maladies, he will bring disease and disaster, until populous cities are reduced to ruin and desolation. Even now he is at work. In accidents and calamities by sea and by land, in great conflagrations, in fierce tornadoes and terrific hailstorms, in tempests, floods, cyclones, tidal waves, and earthquakes, in every place and in a thousand forms, Satan is exercising his power. He sweeps away the ripening harvest, and famine and distress follow. He imparts to the air a deadly taint, and thousands perish by the pestilence. These visitations are to become more and more frequent and disastrous. Destruction will be upon both man and beast. “The earth mourneth and fadeth away,” “the haughty people … do languish. The earth also is defiled under the inhabitants thereof; because they have transgressed the laws, changed the ordinance, broken the everlasting covenant.” Isaiah 24:4, 5. GC 589.3

And then the great deceiver will persuade men that those who serve God are causing these evils. The class that have provoked the displeasure of Heaven will charge all their troubles upon those whose obedience to God’s commandments is a perpetual reproof to transgressors. It will be declared that men are offending God by the violation of the Sunday sabbath; that this sin has brought calamities which will not cease until Sunday observance shall be strictly enforced; and that those who present the claims of the fourth commandment, thus destroying reverence for Sunday, are troublers of the people, preventing their restoration to divine favor and temporal prosperity. Thus the accusation urged of old against the servant of God will be repeated and upon grounds equally well established: “And it came to pass, when Ahab saw Elijah, that Ahab said unto him, Art thou he that troubleth Israel? And he answered, I have not troubled Israel; but thou, and thy father’s house, in that ye have forsaken the commandments of the Lord, and thou hast followed Baalim.” 1 Kings 18:17, 18. As the wrath of the people shall be excited by false charges, they will pursue a course toward God’s ambassadors very similar to that which apostate Israel pursued toward Elijah. GC 590.1

The miracle-working power manifested through spiritualism will exert its influence against those who choose to obey God rather than men. Communications from the spirits will declare that God has sent them to convince the rejecters of Sunday of their error, affirming that the laws of the land should be obeyed as the law of God. They will lament the great wickedness in the world and second the testimony of religious teachers that the degraded state of morals is caused by the desecration of Sunday. Great will be the indignation excited against all who refuse to accept their testimony. GC 590.2

Satan’s policy in this final conflict with God’s people is the same that he employed in the opening of the great controversy in heaven. He professed to be seeking to promote the stability of the divine government, while secretly bending every effort to secure its overthrow. And the very work which he was thus endeavoring to accomplish he charged upon the loyal angels. The same policy of deception has marked the history of the Roman Church. It has professed to act as the vicegerent of Heaven, while seeking to exalt itself above God and to change His law. Under the rule of Rome, those who suffered death for their fidelity to the gospel were denounced as evildoers; they were declared to be in league with Satan; and every possible means was employed to cover them with reproach, to cause them to appear in the eyes of the people and even to themselves as the vilest of criminals. So it will be now. While Satan seeks to destroy those who honor God’s law, he will cause them to be accused as lawbreakers, as men who are dishonoring God and bringing judgments upon the world. GC 591.1

God never forces the will or the conscience; but Satan’s constant resort—to gain control of those whom he cannot otherwise seduce—is compulsion by cruelty. Through fear or force he endeavors to rule the conscience and to secure homage to himself. To accomplish this, he works through both religious and secular authorities, moving them to the enforcement of human laws in defiance of the law of God. GC 591.2

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In Spanish:

Razones del gran engañador para lograr imponer la ley dominical.
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Al par que se hace pasar ante los hijos de los hombres como un gran médico que puede curar todas sus enfermedades, Satanás producirá enfermedades y desastres al punto que ciudades populosas sean reducidas a ruinas y desolación. Ahora mismo está obrando. Ejerce su poder en todos los lugares y bajo mil formas: en las desgracias y calamidades de mar y tierra, en las grandes conflagraciones, en los tremendos huracanes y en las terribles tempestades de granizo, en las inundaciones, en los ciclones, en las mareas extraordinarias y en los terremotos. Destruye las mieses casi maduras y a ello siguen la hambruna y la angustia; propaga por el aire emanaciones mefíticas y miles de seres perecen en la pestilencia. Estas plagas irán menudeando más y más y se harán más y más desastrosas. La destrucción caerá sobre hombres y animales. “La tierra se pone de luto y se marchita”, “desfallece la gente encumbrada de la tierra. La tierra también es profanada bajo sus habitantes; porque traspasaron la ley, cambiaron el estatuto, y quebrantaron el pacto eterno”. Isaías 24:4, 5 (VM). CS 576.1

Y luego el gran engañador persuadirá a los hombres de que son los que sirven a Dios los que causan esos males. La parte de la humanidad que haya provocado el desagrado de Dios lo cargará a la cuenta de aquellos cuya obediencia a los mandamientos divinos es una reconvención perpetua para los transgresores. Se declarará que los hombres ofenden a Dios al violar el descanso del domingo; que este pecado ha atraído calamidades que no concluirán hasta que la observancia del domingo no sea estrictamente obligatoria; y que los que proclaman la vigencia del cuarto mandamiento, haciendo con ello que se pierda el respeto debido al domingo y rechazando el favor divino, turban al pueblo y alejan la prosperidad temporal. Y así se repetirá la acusación hecha antiguamente al siervo de Dios y por motivos de la misma índole: “Y sucedió, luego que Acab vio a Elías, que le dijo Acab: ¿Estás tú aquí, perturbador de Israel? A lo que respondió: No he perturbado yo a Israel, sino tú y la casa de tu padre, por haber dejado los mandamientos de Jehová, y haber seguido a los baales”. 1 Reyes 18:17, 18 (VM). Cuando con falsos cargos se haya despertado la ira del pueblo, este seguirá con los embajadores de Dios una conducta muy parecida a la que siguió el apóstata Israel con Elías. CS 576.2

El poder milagroso que se manifiesta en el espiritismo ejercerá su influencia en perjuicio de los que prefieren obedecer a Dios antes que a los hombres. Habrá comunicaciones de espíritus que declararán que Dios los envió para convencer de su error a los que rechazan el domingo y afirmarán que se debe obedecer a las leyes del país como a la ley de Dios. Lamentarán la gran maldad existente en el mundo y apoyarán el testimonio de los ministros de la religión en el sentido de que la degradación moral se debe a la profanación del domingo. Grande será la indignación despertada contra todos los que se nieguen a aceptar sus aseveraciones. CS 577.1

La política de Satanás en este conflicto final con el pueblo de Dios es la misma que la seguida por él al principio de la gran controversia en el cielo. Hacía como si procurase la estabilidad del gobierno divino, mientras que por lo bajo hacía cuanto podía por derribarlo y acusaba a los ángeles fieles de esa misma obra que estaba así tratando de realizar. La misma política de engaño caracteriza la historia de la iglesia romana. Ha profesado actuar como representante del cielo, mientras trataba de elevarse por encima de Dios y de mudar su ley. Bajo el reinado de Roma, los que sufrieron la muerte por causa de su fidelidad al evangelio fueron denunciados como malhechores; se los declaró en liga con Satanás, y se emplearon cuantos medios se pudo para cubrirlos de oprobio y hacerlos pasar ante los ojos del pueblo y ante ellos mismos por los más viles criminales. Otro tanto sucederá ahora. Mientras Satanás trata de destruir a los que honran la ley de Dios, los hará acusar como transgresores de la ley, como hombres que están deshonrando a Dios y atrayendo sus castigos sobre el mundo. CS 577.2

Dios no violenta nunca la conciencia; pero Satanás recurre constantemente a la violencia para dominar a aquellos a quienes no puede seducir de otro modo. Por medio del temor o de la fuerza procura regir la conciencia y hacerse tributar homenaje. Para conseguir esto, obra por medio de las autoridades religiosas y civiles y las induce a que impongan leyes humanas contrarias a la ley de Dios. CS 577.3