Himnos revelados

  • 307. Del Padre los bienes

1.
Del Padre los bienes no tienen igual;
de piedras preciosas enorme caudal;
diamantes y oro, fortuna sin par,
riquezas que nadie podrá computar.
Coro
Soy un hijo del Rey, soy hijo del Rey;
por Cristo el Maestro soy un hijo del
Rey.
2.
El Hijo divino, del mundo sostén,
sufrió en la tierra, del hombre el desdén;
extraña le era la tumba crüel; fue pobre y
humilde, fue manso y fiel.
3.
Y yo tan indigno, tan vil pecador,
¿loaré al que sufriera por mí tal dolor?
¡Qué herencia la mía!: la nueva Sion,
la vida eternal y una alegre canción.

Cantado

Instrumental

  • 323. En Jesucristo, mártir de paz

1
En Jesucristo, mártir de paz
en horas negras y de tempestad,
hallan la almas dulce solas,
grato consuelo, felicidad.
Coro
Gloria cantemos al redentor,
que por nosotros quiso morir;
y que la gracia del Salvador
siempre dirija nuestro vivir.
2
En nuestras luchas, en el dolor,
en tristes horas de gran tentación,
calma le infunde, santo vigor,
nuevos alientos al corazón.
3
Cuando en la lucha falte la fe
y esté el alma por desfallecer,
Cristo nos dice: “siempre os daré
gracia divina, santo poder”.

Cantado

Instrumental

  • 400. Ando con Cristo

1.
Ando con Cristo, somos amigos,
y mantenemos fiel comunión;
ya de su lado nunca me aparto;
¡cuánto me alienta su comprensión!
Coro
Ando con Cristo, somos amigos,
todas mis cuitas las llevó a él.
Ando con Cristo, marcho a su lado,
oigo la suave voz de Emmanuel.
2.
Los oropeles vanos del mundo
abandonélos sin vacilar.
Siendo su amor tan caro y profundo,
llena de encanto nuestra amistad.
3.
Hasta las pruebas que en mi camino
quieren quitarme todo valor,
sólo son ayos que me conducen
a la presencia del Salvador.

Cantado

Instrumental

  • 404. Prefiero mi Cristo

1.
Prefiero mi Cristo al vano oropel;
prefiero su gracia a riquezas sin fin.
A casas y tierras prefiérole a él;
será de mi alma fuerte paladín.
Coro
Antes que ser rey de cualquier nación
y en pecado gobernar, prefiero a mi
Cristo, sublime don cual el mundo no
ha de dar.
2.
No quiero el aplauso del mundo falaz;
prefiero en las filas de Cristo servir.
La fama del mundo es liviana y fugaz;
prefiero por siempre a Jesús seguir.
3.
Más bello que el lirio en su níveo blancor,
mi Cristo es más dulce aun que la miel.
Su paz a mi alma dará el Señor;
yo quiero que Cristo me conserve fiel.

Cantado

Instrumental