{"id":2645,"date":"2020-12-17T20:16:01","date_gmt":"2020-12-17T20:16:01","guid":{"rendered":"https:\/\/loud-cry.com\/wordpress\/?p=2645"},"modified":"2020-12-17T20:16:01","modified_gmt":"2020-12-17T20:16:01","slug":"el-deseado-de-todas-las-gentes-capitulo-31-el-sermon-del-monte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/loud-cry.com\/wordpress\/2020\/12\/17\/el-deseado-de-todas-las-gentes-capitulo-31-el-sermon-del-monte\/","title":{"rendered":"El Deseado de Todas las Gentes-Cap\u00edtulo 31\u2014El serm\u00f3n del monte"},"content":{"rendered":"<p>El Deseado de Todas las Gentes, Page 265<br \/>\nCap\u00edtulo 31\u2014El serm\u00f3n del monte<\/p>\n<p>Este cap\u00edtulo est\u00e1 basado en Mateo 5; 6; 7. DTG 265<\/p>\n<p>Rara vez reun\u00eda Cristo a sus disc\u00edpulos a solas para darles sus palabras. No eleg\u00eda por auditorio suyo \u00fanicamente a aquellos que conoc\u00edan el camino de la vida. Era su obra alcanzar a las multitudes que estaban en ignorancia y en error. Daba sus lecciones de verdad donde pod\u00edan alcanzar el entendimiento entenebrecido. El mismo era la Verdad, que de pie, con los lomos ce\u00f1idos y las manos siempre extendidas para bendecir, y mediante palabras de amonestaci\u00f3n, ruego y est\u00edmulo, trataba de elevar a todos aquellos que ven\u00edan a \u00e9l. DTG 265.1<\/p>\n<p>El serm\u00f3n del monte, aunque dado especialmente a los disc\u00edpulos, fu\u00e9 pronunciado a o\u00eddos de la multitud. Despu\u00e9s de la ordenaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles, Jes\u00fas se fu\u00e9 con ellos a orillas del mar. All\u00ed, por la ma\u00f1ana temprano, la gente hab\u00eda empezado a congregarse. Adem\u00e1s de las acostumbradas muchedumbres de los pueblos galileos, hab\u00eda gente de Judea y aun de Jerusal\u00e9n misma; de Perea, de Dec\u00e1polis, de Idumea, una regi\u00f3n lejana situada al sur de Judea; y de Tiro y Sid\u00f3n, ciudades fenicias de la costa del Mediterr\u00e1neo. \u201cOyendo cu\u00e1n grandes cosas hac\u00eda,\u201d ellos \u201chab\u00edan venido a o\u00edrle, y para ser sanados de sus enfermedades; &#8230; porque sal\u00eda de \u00e9l virtud y sanaba a todos.\u201d1 DTG 265.2<\/p>\n<p>La estrecha playa no daba cabida al alcance de su voz, ni aun de pie, a todos los que deseaban o\u00edrle, as\u00ed que Jes\u00fas los condujo a la monta\u00f1a. Llegado que hubo a un espacio despejado de obst\u00e1culos, que ofrec\u00eda un agradable lugar de reuni\u00f3n para la vasta asamblea, se sent\u00f3 en la hierba, y los disc\u00edpulos y las multitudes siguieron su ejemplo. DTG 265.3<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos se situaban siempre en el lugar m\u00e1s cercano a Jes\u00fas. La gente se agolpaba constantemente en derredor suyo, pero los disc\u00edpulos comprend\u00edan que no deb\u00edan dejarse apartar de su presencia. Se sentaban a su lado, a fin de no perder una palabra de sus instrucciones. Escuchaban atentamente, \u00e1vidos de comprender las verdades que iban a tener que anunciar a todos los pa\u00edses y a todas las edades. DTG 265.4<\/p>\n<p>Presintiendo que pod\u00edan esperar algo m\u00e1s que lo acostumbrado, rodearon ahora estrechamente a su Maestro. Cre\u00edan que el reino iba a ser establecido pronto, y de los sucesos de aquella ma\u00f1ana sacaban la segura conclusi\u00f3n de que Jes\u00fas iba a hacer alg\u00fan anunci\u00f3 concerniente a dicho reino. Un sentimiento de expectativa dominaba tambi\u00e9n a la multitud, y los rostros tensos daban evidencia del profundo inter\u00e9s sentido. Al sentarse la gente en la verde ladera de la monta\u00f1a, aguardando las palabras del Maestro divino, ten\u00edan todos el coraz\u00f3n embargado por pensamientos de gloria futura. Hab\u00eda escribas y fariseos que esperaban el d\u00eda en que dominar\u00edan a los odiados romanos y poseer\u00edan las riquezas y el esplendor del gran imperio mundial. Los pobres campesinos y pescadores esperaban o\u00edr la seguridad de que pronto trocar\u00edan sus m\u00edseros tugurios, su escasa pitanza, la vida de trabajos y el temor de la escasez, por mansiones de abundancia y comodidad. En lugar del burdo vestido que los cubr\u00eda de d\u00eda y era tambi\u00e9n su cobertor por la noche, esperaban que Cristo les dar\u00eda los ricos y costosos mantos de sus conquistadores. Todos los corazones palpitaban con la orgullosa esperanza de que Israel ser\u00eda pronto honrado ante las naciones como el pueblo elegido del Se\u00f1or, y Jerusal\u00e9n exaltada como cabeza de un reino universal. DTG 266.1<\/p>\n<p>Cristo frustr\u00f3 esas esperanzas de grandeza mundanal. En el serm\u00f3n del monte, trat\u00f3 de deshacer la obra que hab\u00eda sido hecha por una falsa educaci\u00f3n, y de dar a sus oyentes un concepto correcto de su reino y de su propio car\u00e1cter. Sin embargo, no atac\u00f3 directamente los errores de la gente. Vi\u00f3 la miseria del mundo por causa del pecado, aunque no deline\u00f3 demasiado v\u00edvidamente la miseria de ellos. Les ense\u00f1\u00f3 algo infinitamente mejor de lo que hab\u00edan conocido antes. Sin combatir sus ideas acerca del reino de Dios, les habl\u00f3 de las condiciones de entrada en \u00e9l, dej\u00e1ndoles sacar sus propias conclusiones en cuanto a su naturaleza. Las verdades que ense\u00f1\u00f3 no son menos importantes para nosotros que para la multitud que le segu\u00eda. No necesitamos menos que dicha multitud conocer los principios fundamentales del reino de Dios. DTG 266.2<\/p>\n<p>Las primeras palabras que dirigi\u00f3 Cristo al pueblo en el monte, fueron palabras de bienaventuranza. Bienaventurados son, dijo, los que reconocen su pobreza espiritual, y sienten su necesidad de redenci\u00f3n. El Evangelio ha de ser predicado a los pobres. No es revelado a los que son orgullosos espiritualmente, a los que pretenden ser ricos y no necesitar nada, sino a los humildes y contritos. Una sola fuente ha sido abierta para el pecado, una fuente para los pobres de esp\u00edritu. DTG 266.3<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n orgulloso lucha para ganar la salvaci\u00f3n; pero tanto nuestro derecho al cielo como nuestra idoneidad para \u00e9l, se hallan en la justicia de Cristo. El Se\u00f1or no puede hacer nada para sanar al hombre hasta que, convencido \u00e9ste de su propia debilidad y despojado de toda suficiencia propia, se entrega al dominio de Dios. Entonces puede recibir el don que Dios espera concederle. De nada es privada el alma que siente su necesidad. Ella tiene acceso sin reserva a Aquel en quien mora toda la plenitud. \u201cPorque as\u00ed dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de esp\u00edritu, para hacer vivir el esp\u00edritu de los humildes, y para vivificar el coraz\u00f3n de los quebrantados.\u201d2 DTG 267.1<\/p>\n<p>\u201cBienaventurados los que lloran: porque ellos recibir\u00e1n consolaci\u00f3n.\u201d Por estas palabras, Cristo no ense\u00f1a que el llorar tiene en s\u00ed poder de quitar la culpabilidad del pecado. No sanciona la humildad voluntaria o afectada. El lloro del cual \u00e9l habla, no consiste en la melancol\u00eda y los lamentos. Mientras nos apesadumbramos por causa del pecado, debemos regocijarnos en el precioso privilegio de ser hijos de Dios. DTG 267.2<\/p>\n<p>A menudo nos apenamos porque nuestras malas acciones nos producen consecuencias desagradables. Pero esto no es arrepentimiento. El verdadero pesar por el pecado es resultado de la obra del Esp\u00edritu Santo. El Esp\u00edritu revela la ingratitud del coraz\u00f3n que ha despreciado y agraviado al Salvador, y nos trae contritos al pie de la cruz. Cada pecado vuelve a herir a Jes\u00fas; y al mirar a Aquel a quien hemos traspasado, lloramos por los pecados que le produjeron angustia. Una tristeza tal nos inducir\u00e1 a renunciar al pecado. DTG 267.3<\/p>\n<p>El mundano puede llamar debilidad a esta tristeza; pero es la fuerza que une al penitente con el Ser infinito mediante v\u00ednculos que no pueden romperse. Demuestra que los \u00e1ngeles de Dios est\u00e1n devolviendo al alma las gracias que se perdieron por la dureza de coraz\u00f3n y la transgresi\u00f3n. Las l\u00e1grimas del penitente son tan s\u00f3lo las gotas de lluvia que preceden al brillo del sol de la santidad. Esta tristeza es precursora de un gozo que ser\u00e1 una fuente viva en el alma. \u201cConoce empero tu maldad, porque contra Jehov\u00e1 tu Dios has prevaricado.\u201d \u201cNo har\u00e9 caer mi ira sobre vosotros: porque misericordioso soy yo, dice Jehov\u00e1.\u201d \u201cA los que lloran en Si\u00f3n,\u201d \u00e9l ha decidido darles \u201chermosura en lugar de ceniza, el aceite de gozo en vez de lamentos, y el manto de alabanza en lugar de esp\u00edritu de pesadumbre.\u201d3 DTG 267.4<\/p>\n<p>Y hay consuelo para los que lloran en las pruebas y tristezas. La amargura del pesar y la humillaci\u00f3n es mejor que la complacencia del pecado. Por la aflicci\u00f3n, Dios nos revela los puntos infectados de nuestro car\u00e1cter, para que por su gracia podamos vencer nuestros defectos. Nos son revelados cap\u00edtulos desconocidos con respecto a nosotros mismos, y nos llega la prueba que nos har\u00e1 aceptar o rechazar la reprensi\u00f3n y el consejo de Dios. Cuando somos probados, no debemos agitarnos y quejarnos. No debemos rebelarnos, ni acongojarnos hasta escapar de la mano de Cristo. Debemos humillar nuestra alma delante de Dios. Los caminos del Se\u00f1or son obscuros para aquel que desee ver las cosas desde un punto de vista agradable para s\u00ed mismo. Parecen sombr\u00edos y tristes para nuestra naturaleza humana; pero los caminos de Dios son caminos de misericordia, cuyo fin es la salvaci\u00f3n. El\u00edas no sab\u00eda lo que estaba haciendo cuando en el desierto dijo que estaba harto de la vida, y rogaba que se le dejase morir. En su misericordia, el Se\u00f1or no hizo caso de sus palabras. A El\u00edas le quedaba todav\u00eda una gran obra que hacer; y cuando su obra fuese hecha, no hab\u00eda de perecer en el desaliento y la soledad del desierto. No le tocaba descender al polvo de la muerte, sino ascender en gloria, con el convoy de carros celestiales, hasta el trono que est\u00e1 en las alturas. DTG 268.1<\/p>\n<p>Las palabras que Dios dirige a los tristes son: \u201cVisto he sus caminos, y le sanar\u00e9, y le pastorear\u00e9, y dar\u00e9le consolaciones, a \u00e9l y a sus enlutados.\u201d \u201cSu lloro tornar\u00e9 en gozo, y los consolar\u00e9, y los alegrar\u00e9 de su dolor.\u201d4 DTG 268.2<\/p>\n<p>\u201cBienaventurados los mansos.\u201d Las dificultades que hemos de arrostrar pueden ser muy disminu\u00eddas por la mansedumbre que se oculta en Cristo. Si poseemos la humildad de nuestro Maestro, nos elevaremos por encima de los desprecios, los rechazamientos, las molestias a las que estamos diariamente expuestos; y estas cosas dejar\u00e1n de oprimir nuestro \u00e1nimo. La mayor evidencia de nobleza que haya en el cristiano es el dominio propio. El que bajo un ultraje o la crueldad no conserva un esp\u00edritu confiado y sereno despoja a Dios de su derecho a revelar en \u00e9l su propia perfecci\u00f3n de car\u00e1cter. La humildad de coraz\u00f3n es la fuerza que da la victoria a los disc\u00edpulos de Cristo; es la prenda de su relaci\u00f3n con los atrios celestiales. DTG 268.3<\/p>\n<p>\u201cPorque el alto Jehov\u00e1 atiende al humilde.\u201d5 Los que revelan el esp\u00edritu manso y humilde de Cristo, son considerados tiernamente por Dios. El mundo puede mirarlos con desprecio, pero son de gran valor ante los ojos de Dios. No s\u00f3lo los sabios, los grandes, los benefactores, obtendr\u00e1n entrada en los atrios celestiales; no s\u00f3lo el activo trabajador, lleno de celo y actividad incesante. No; el pobre de esp\u00edritu que anhela la presencia permanente de Cristo, el humilde de coraz\u00f3n, cuya m\u00e1s alta ambici\u00f3n es hacer la voluntad de Dios, \u00e9stos obtendr\u00e1n abundante entrada. Se hallar\u00e1n entre aquellos que habr\u00e1n lavado sus ropas y las habr\u00e1n blanqueado en la sangre del Cordero. \u201cPor esto est\u00e1n delante del trono de Dios, y le sirven d\u00eda y noche en su templo: y el que est\u00e1 sentado en el trono tender\u00e1 su pabell\u00f3n sobre ellos.\u201d6 DTG 269.1<\/p>\n<p>\u201cBienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia.\u201d El sentimiento de su indignidad inducir\u00e1 al coraz\u00f3n a tener hambre y sed de justicia, y este deseo no quedar\u00e1 frustrado. Los que den lugar a Jes\u00fas en su coraz\u00f3n, llegar\u00e1n a sentir su amor. Todos los que anhelan poseer la semejanza del car\u00e1cter de Dios quedar\u00e1n satisfechos. El Esp\u00edritu Santo no deja nunca sin ayuda al alma que mira a Jes\u00fas. Toma de las cosas de Cristo y se las revela. Si la mirada se mantiene fija en Cristo, la obra del Esp\u00edritu no cesa hasta que el alma queda conformada a su imagen. El elemento puro del amor dar\u00e1 expansi\u00f3n al alma y la capacitar\u00e1 para llegar a un nivel superior, un conocimiento acrecentado de las cosas celestiales, de manera que alcanzar\u00e1 la plenitud. \u201cBienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos ser\u00e1n hartos.\u201d DTG 269.2<\/p>\n<p>Los misericordiosos hallar\u00e1n misericordia, y los limpios de coraz\u00f3n ver\u00e1n a Dios. Todo pensamiento impuro contamina el alma, menoscaba el sentido moral y tiende a obliterar las impresiones del Esp\u00edritu Santo. Empa\u00f1a la visi\u00f3n espiritual, de manera que los hombres no puedan contemplar a Dios. El Se\u00f1or puede perdonar al pecador arrepentido, y le perdona; pero aunque est\u00e9 perdonada, el alma queda mancillada. Toda impureza de palabras o de pensamientos debe ser rehu\u00edda por aquel que quiera tener un claro discernimiento de la verdad espiritual. DTG 270.1<\/p>\n<p>Pero las palabras de Cristo abarcan m\u00e1s que el evitar la impureza sensual, m\u00e1s que el evitar la contaminaci\u00f3n ceremonial que los jud\u00edos rehu\u00edan tan rigurosamente. El ego\u00edsmo nos impide contemplar a Dios. El esp\u00edritu que trata de complacerse a s\u00ed mismo juzga a Dios como enteramente igual a s\u00ed. A menos que hayamos renunciado a esto, no podemos comprender a Aquel que es amor. \u00danicamente el coraz\u00f3n abnegado, el esp\u00edritu humilde y confiado, ver\u00e1 a Dios como \u201cmisericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad.\u201d7 DTG 270.2<\/p>\n<p>\u201cBienaventurados los pacificadores.\u201d La paz de Cristo nace de la verdad. Est\u00e1 en armon\u00eda con Dios. El mundo est\u00e1 en enemistad con la ley de Dios; los pecadores est\u00e1n en enemistad con su Hacedor; y como resultado, est\u00e1n en enemistad unos con otros. Pero el salmista declara: \u201cMucha paz tienen los que aman tu ley; y no hay para ellos tropiezo.\u201d8 Los hombres no pueden fabricar la paz. Los planes humanos, para la purificaci\u00f3n y elevaci\u00f3n de los individuos o de la sociedad, no lograr\u00e1n la paz, porque no alcanzan al coraz\u00f3n. El \u00fanico poder que puede crear o perpetuar la paz verdadera es la gracia de Cristo. Cuando \u00e9sta est\u00e9 implantada en el coraz\u00f3n, desalojar\u00e1 las malas pasiones que causan luchas y disensiones. \u201cEn lugar de la zarza crecer\u00e1 haya, y en lugar de la ortiga crecer\u00e1 array\u00e1n;\u201d y el desierto de la vida \u201cse gozar\u00e1, y florecer\u00e1 como la rosa.\u201d9 DTG 270.3<\/p>\n<p>Las multitudes se asombraban de estas ense\u00f1anzas, que eran tan diferentes de los preceptos y ejemplos de los fariseos. El pueblo hab\u00eda llegado a pensar que la felicidad consist\u00eda en la posesi\u00f3n de las cosas de este mundo, y que la fama y los honores de los hombres eran muy codiciables. Era muy agradable ser llamado \u201cRabb\u00ed,\u201d ser alabado como sabio y religioso, y hacer ostentaci\u00f3n de sus virtudes delante del p\u00fablico. Esto era considerado como el colmo de la felicidad. Pero en presencia de esta vasta muchedumbre, Jes\u00fas declar\u00f3 que las ganancias y los honores terrenales eran toda la recompensa que tales personas recibir\u00edan jam\u00e1s. El hablaba con certidumbre, y un poder convincente acompa\u00f1aba sus palabras. El pueblo callaba, y se apoderaba de \u00e9l un sentimiento de temor. Se miraban unos a otros con duda. \u00bfQui\u00e9n de entre ellos se salvar\u00eda si eran ciertas las ense\u00f1anzas de este hombre? Muchos estaban convencidos de que este maestro notable era movido por el Esp\u00edritu de Dios, y que los sentimientos que expresaba eran divinos. DTG 270.4<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de explicar lo que constituye la verdadera felicidad y c\u00f3mo puede obtenerse, Jes\u00fas defini\u00f3 el deber de sus disc\u00edpulos como maestros elegidos por Dios para conducir a otros por la senda de justicia y vida eterna. El sab\u00eda que ellos sufrir\u00edan a menudo desilusiones y desalientos y que encontrar\u00edan oposici\u00f3n decidida, que ser\u00edan insultados y ver\u00edan rechazado su testimonio. Bien sab\u00eda \u00e9l que, en el cumplimiento de su misi\u00f3n, los hombres humildes que escuchaban tan atentamente sus palabras habr\u00edan de soportar calumnias, torturas, encarcelamiento y muerte, y prosigui\u00f3: DTG 271.1<\/p>\n<p>\u201cBienaventurados los que padecen persecuci\u00f3n por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos; que as\u00ed persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.\u201d DTG 271.2<\/p>\n<p>El mundo ama el pecado y aborrece la justicia, y \u00e9sta era la causa de su hostilidad hacia Jes\u00fas. Todos los que rechazan su amor infinito hallar\u00e1n en el cristianismo un elemento perturbador. La luz de Cristo disipa las tinieblas que cubren sus pecados, y les manifiesta la necesidad de una reforma. Mientras los que se entregan a la influencia del Esp\u00edritu Santo empiezan a guerrear contra s\u00ed mismos, los que se aferran al pecado combaten la verdad y a sus representantes. DTG 271.3<\/p>\n<p>As\u00ed se crea disensi\u00f3n, y los seguidores de Cristo son acusados de perturbar a la gente. Pero es la comuni\u00f3n con Dios lo que les trae la enemistad del mundo. Ellos llevan el oprobio de Cristo, andan por la senda en que anduvieron los m\u00e1s nobles de la tierra. Deben, pues, arrostrar la persecuci\u00f3n, no con tristeza, sino con regocijo. Cada prueba de fuego es un agente que Dios usa para refinarlos. Cada una de ellas los prepara para su obra de colaboradores suyos. Cada conflicto tiene su lugar en la gran batalla por la justicia, y aumentar\u00e1 el gozo de su triunfo final. Teniendo esto en vista, la prueba de su fe y paciencia ser\u00e1 alegremente aceptada m\u00e1s bien que temida y evitada. Ansiosos de cumplir su obligaci\u00f3n para con el mundo y fijando su deseo en la aprobaci\u00f3n de Dios, sus siervos han de cumplir cada deber, sin tener en cuenta el temor o el favor de los hombres. DTG 271.4<\/p>\n<p>\u201cVosotros sois la sal de la tierra,\u201d dijo Jes\u00fas. No os apart\u00e9is del mundo a fin de escapar a la persecuci\u00f3n. Hab\u00e9is de morar entre los hombres, para que el sabor del amor divino pueda ser como sal que preserve al mundo de la corrupci\u00f3n. DTG 272.1<\/p>\n<p>Los corazones que responden a la influencia del Esp\u00edritu Santo, son los conductos por medio de los cuales fluye la bendici\u00f3n de Dios. Si los que sirven a Dios fuesen quitados de la tierra, y su Esp\u00edritu se retirase de entre los hombres, este mundo quedar\u00eda en desolaci\u00f3n y destrucci\u00f3n, como fruto del dominio de Satan\u00e1s. Aunque los imp\u00edos no lo saben, deben aun las bendiciones de esta vida a la presencia, en el mundo, del pueblo de Dios, al cual desprecian y oprimen. Si los cristianos lo son de nombre solamente, son como la sal que ha perdido su sabor. No tienen influencia para el bien en el mundo, y por su falsa representaci\u00f3n de Dios son peores que los incr\u00e9dulos del mundo. DTG 272.2<\/p>\n<p>\u201cVosotros sois la luz del mundo.\u201d Los jud\u00edos pensaban limitar los beneficios de la salvaci\u00f3n a su propia naci\u00f3n; pero Cristo les demostr\u00f3 que la salvaci\u00f3n es como la luz del sol. Pertenece a todo el mundo. La religi\u00f3n de la Biblia no se ha de limitar a lo contenido entre las tapas de un libro, ni entre las paredes de una iglesia. No ha de ser sacada a luz ocasionalmente para nuestro beneficio, y luego guardarse de nuevo cuidadosamente. Ha de santificar la vida diaria, manifestarse en toda transacci\u00f3n comercial y en todas nuestras relaciones sociales. DTG 272.3<\/p>\n<p>El verdadero car\u00e1cter no se forma desde el exterior, para revestirse uno con \u00e9l; irradia desde adentro. Si queremos conducir a otros por la senda de la justicia, los principios de la justicia deben ser engastados en nuestro propio coraz\u00f3n. Nuestra profesi\u00f3n de fe puede proclamar la teor\u00eda de la religi\u00f3n, pero es nuestra piedad pr\u00e1ctica la que pone de relieve la palabra de verdad. La vida consecuente, la santa conversaci\u00f3n, la integridad inquebrantable, el esp\u00edritu activo y ben\u00e9volo, el ejemplo piadoso, tales son los medios por los cuales la luz es comunicada al mundo. DTG 273.1<\/p>\n<p>Jes\u00fas no se hab\u00eda espaciado en las especificaciones de la ley, pero no quer\u00eda dejar que sus oyentes sacasen la conclusi\u00f3n de que hab\u00eda venido para poner de lado sus requerimientos. Sab\u00eda que hab\u00eda esp\u00edas listos para valerse de toda palabra que pudiese ser torcida para servir su prop\u00f3sito. Conoc\u00eda el prejuicio que exist\u00eda en la mente de muchos de sus oyentes, y no dijo nada que pudiese perturbar su fe en la religi\u00f3n y las instituciones que les hab\u00edan sido confiadas por medio de Mois\u00e9s. Cristo mismo hab\u00eda dado la ley moral y la ceremonial. No hab\u00eda venido para destruir la confianza en sus propias instrucciones. A causa de su gran reverencia por la ley y los profetas, procuraba abrir una brecha en la muralla de los requerimientos tradicionales que rodeaban a los jud\u00edos. Mientras trataba de poner a un lado sus falsas interpretaciones de la ley, puso a sus disc\u00edpulos en guardia contra la renuncia a las verdades vitales confiadas a los hebreos. DTG 273.2<\/p>\n<p>Los fariseos se jactaban de su obediencia a la ley; pero conoc\u00edan tan poco de sus principios por la pr\u00e1ctica diaria, que para ellos las palabras del Salvador eran como una herej\u00eda. Mientras \u00e9l barr\u00eda las inmundicias bajo las cuales la verdad hab\u00eda estado enterrada, los circunstantes pensaban que barr\u00eda la verdad misma. Se murmuraban unos a otros que estaba despreciando la ley, pero \u00e9l ley\u00f3 sus pensamientos, y les dijo: DTG 273.3<\/p>\n<p>\u201cNo pens\u00e9is que he venido para abrogar la ley o los profetas: no he venido para abrogar, sino a cumplir.\u201d As\u00ed refut\u00f3 Jes\u00fas el cargo de los fariseos. Su misi\u00f3n en este mundo consist\u00eda en vindicar los sagrados derechos de aquella ley que ellos le acusaban de violar. Si la ley de Dios hubiese podido cambiarse o abrogarse, Cristo no habr\u00eda necesitado sufrir las consecuencias de nuestra transgresi\u00f3n. El vino para explicar la relaci\u00f3n de la ley con el hombre, e ilustrar sus preceptos por su propia vida de obediencia. DTG 273.4<\/p>\n<p>Dios nos ha dado sus santos preceptos porque ama a la humanidad. Para escudarnos de los resultados de la transgresi\u00f3n, nos revela los principios de la justicia. La ley es una expresi\u00f3n del pensamiento de Dios: cuando se recibe en Cristo, llega a ser nuestro pensamiento. Nos eleva por encima del poder de los deseos y tendencias naturales, por encima de las tentaciones que inducen a pecar. Dios desea que seamos felices, y nos ha dado los preceptos de la ley para que obedeci\u00e9ndolos tengamos gozo. Cuando en ocasi\u00f3n del nacimiento de Jes\u00fas los \u00e1ngeles cantaron: DTG 274.1<\/p>\n<p>\u201cGloria en las alturas a Dios,<br \/>\nY en la tierra paz, buena voluntad<br \/>\npara con los hombres,\u201d10 DTG 274.2<\/p>\n<p>declararon los principios de la ley que \u00e9l hab\u00eda venido a magnificar y honrar. DTG 274.3<\/p>\n<p>Cuando la ley fu\u00e9 proclamada desde el Sina\u00ed, Dios hizo conocer a los hombres la santidad de su car\u00e1cter, para que por el contraste pudiesen ver cu\u00e1n pecaminoso era el propio. La ley fu\u00e9 dada para convencerlos de pecado, y revelar su necesidad de un Salvador. Har\u00eda esto al ser aplicados sus principios al coraz\u00f3n por el Esp\u00edritu Santo. Todav\u00eda tiene que hacer esta obra. En la vida de Cristo son aclarados los principios de la ley; y al tocar el coraz\u00f3n el Esp\u00edritu Santo de Dios, al revelar la luz de Cristo a los hombres la necesidad que ellos tienen de su sangre purificadora y de su justicia justificadora, la ley sigue siendo un agente para atraernos a Cristo, a fin de que seamos justificados por la fe. \u201cLa ley de Jehov\u00e1 es perfecta, que vuelve el alma.\u201d11 DTG 274.4<\/p>\n<p>\u201cHasta que perezca el cielo y la tierra\u2014dijo Jes\u00fas,\u2014ni una jota ni un tilde perecer\u00e1 de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas.\u201d El sol que brilla en los cielos, la s\u00f3lida tierra sobre la cual moramos, testifican para Dios que su ley es inmutable y eterna. Aunque ellos pasen, los preceptos divinos permanecer\u00e1n. \u201cM\u00e1s f\u00e1cil cosa es pasar el cielo y la tierra, que frustrarse un tilde de la ley.\u201d12 El sistema t\u00edpico que prefiguraba a Cristo como el Cordero de Dios, iba a ser abolido cuando \u00e9l muriese; pero los preceptos del Dec\u00e1logo son tan inmutables como el trono de Dios. DTG 274.5<\/p>\n<p>Puesto que \u201cla ley de Jehov\u00e1 es perfecta,\u201d cualquier variaci\u00f3n de ella debe ser mala. Los que desobedecen los mandamientos de Dios, y ense\u00f1an a otros a hacerlo, son condenados por Cristo. La vida de obediencia del Salvador sostuvo los derechos de la ley; prob\u00f3 que la ley puede ser guardada en la humanidad, y revel\u00f3 la excelencia del car\u00e1cter que la obediencia desarrollar\u00eda. Todos los que obedecen como \u00e9l obedeci\u00f3, declaran igualmente que el mandamiento de la ley \u201ces santo, y justo, y bueno.\u201d13 Por otro lado, todos los que violan los mandamientos de Dios, sostienen el aserto de Satan\u00e1s de que la ley es injusta y no puede ser obedecida. As\u00ed secundan los enga\u00f1os del gran adversario y deshonran a Dios. Son hijos del maligno, que fu\u00e9 el primer rebelde contra la ley de Dios. Admitirlos en el cielo ser\u00eda volver a introducir elementos de discordia y rebeli\u00f3n, y hacer peligrar el bienestar del universo. Ning\u00fan hombre que desprecia voluntariamente un principio de la ley entrar\u00e1 en el reino de los cielos. DTG 275.1<\/p>\n<p>Los rabinos consideraban su justicia como pasaporte para el cielo; pero Jes\u00fas declar\u00f3 que era insuficiente e indigna. Las ceremonias externas y un conocimiento te\u00f3rico de la verdad constitu\u00edan la justicia farisaica. Los rabinos aseveraban ser santos por sus propios esfuerzos en guardar la ley; pero sus obras hab\u00edan divorciado la justicia de la religi\u00f3n. Mientras eran escrupulosos en las observancias rituales, sus vidas eran inmorales y degradadas. Su as\u00ed llamada justicia no podr\u00eda nunca entrar en el reino de los cielos. DTG 275.2<\/p>\n<p>En el tiempo de Cristo, el mayor enga\u00f1o de la mente humana consist\u00eda en creer que un mero asentimiento a la verdad constitu\u00eda la justicia. En toda experiencia humana, un conocimiento te\u00f3rico de la verdad ha demostrado ser insuficiente para salvar el alma. No produce frutos de justicia. Una estimaci\u00f3n celosa por lo que se llama verdad teol\u00f3gica acompa\u00f1a a menudo al odio de la verdad genuina manifestada en la vida. Los cap\u00edtulos m\u00e1s sombr\u00edos de la historia est\u00e1n cargados con el recuerdo de cr\u00edmenes cometidos por fan\u00e1ticos religiosos. Los fariseos se llamaban hijos de Abrah\u00e1n y se jactaban de poseer los or\u00e1culos de Dios; pero estas ventajas no los preservaban del ego\u00edsmo, la malicia, la codicia de ganancias y la m\u00e1s baja hipocres\u00eda. Pensaban ser los mayores religiosos del mundo, pero su as\u00ed llamada ortodoxia los condujo a crucificar al Se\u00f1or de la gloria. DTG 275.3<\/p>\n<p>Aun subsiste el mismo peligro. Muchos dan por sentado que son cristianos simplemente porque aceptan ciertos dogmas teol\u00f3gicos. Pero no han hecho penetrar la verdad en la vida pr\u00e1ctica. No la han cre\u00eddo ni amado; por lo tanto no han recibido el poder y la gracia que provienen de la santificaci\u00f3n de la verdad. Los hombres pueden profesar creer en la verdad; pero esto no los hace sinceros, bondadosos, pacientes y tolerantes, ni les da aspiraciones celestiales; es una maldici\u00f3n para sus poseedores, y por la influencia de ellos es una maldici\u00f3n para el mundo. DTG 276.1<\/p>\n<p>La justicia que Cristo ense\u00f1aba es la conformidad del coraz\u00f3n y de la vida a la voluntad revelada de Dios. Los hombres pecaminosos pueden llegar a ser justos \u00fanicamente al tener fe en Dios y mantener una relaci\u00f3n vital con \u00e9l. Entonces la verdadera piedad elevar\u00e1 los pensamientos y ennoblecer\u00e1 la vida. Entonces las formas externas de la religi\u00f3n armonizar\u00e1n con la pureza interna del cristiano. Entonces las ceremonias requeridas en el servicio de Dios no ser\u00e1n ritos sin significado como los de los hip\u00f3critas fariseos. DTG 276.2<\/p>\n<p>Jes\u00fas consider\u00f3 los mandamientos por separado, y explic\u00f3 la profundidad y anchura de sus requerimientos. En vez de quitarles una jota de su fuerza, demostr\u00f3 cu\u00e1n abarcantes son sus principios y desenmascar\u00f3 el error fatal de los jud\u00edos en su demostraci\u00f3n exterior de obediencia. Declar\u00f3 que por el mal pensamiento o la mirada concupiscente se quebranta la ley de Dios. El que toma parte en la menor injusticia est\u00e1 violando la ley y degradando su propia naturaleza moral. El homicidio existe primero en la mente. El que concede al odio un lugar en su coraz\u00f3n, est\u00e1 poniendo los pies en la senda del homicida, y sus ofrendas son aborrecibles para Dios. DTG 276.3<\/p>\n<p>Los jud\u00edos cultivaban un esp\u00edritu de venganza. En su odio hacia los romanos expresaban duras acusaciones y complac\u00edan al maligno manifestando sus atributos. As\u00ed se estaban preparando para realizar las terribles acciones a las cuales \u00e9l los conduc\u00eda. En la vida religiosa de los fariseos, no hab\u00eda nada que recomendase la piedad a los gentiles. Jes\u00fas no los estimul\u00f3 a continuar enga\u00f1\u00e1ndose con el pensamiento de que pod\u00edan en su coraz\u00f3n levantarse contra sus opresores y alimentar la esperanza de vengarse de su males. DTG 276.4<\/p>\n<p>Es cierto que hay una indignaci\u00f3n justificable, aun en los seguidores de Cristo. Cuando vemos que Dios es deshonrado y su servicio puesto en oprobio, cuando vemos al inocente oprimido, una justa indignaci\u00f3n conmueve el alma. Un enojo tal, nacido de una moral sensible, no es pecado. Pero los que por cualquier supuesta provocaci\u00f3n se sienten libres para ceder a la ira o al resentimiento, est\u00e1n abriendo el coraz\u00f3n a Satan\u00e1s. La amargura y animosidad deben ser desterradas del alma si queremos estar en armon\u00eda con el cielo. DTG 277.1<\/p>\n<p>El Salvador fu\u00e9 aun m\u00e1s lejos que esto. Dijo: \u201cSi trajeres tu presente al altar, y all\u00ed te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti, deja all\u00ed tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.\u201d Muchos son celosos en los servicios religiosos, mientras que entre ellos y sus hermanos hay desgraciadas divergencias que podr\u00edan reparar. Dios exige de ellos que hagan cuanto puedan para restaurar la armon\u00eda. Antes que hayan hecho esto, no puede aceptar sus servicios. El deber del cristiano en este asunto est\u00e1 claramente se\u00f1alado. DTG 277.2<\/p>\n<p>Dios derrama sus bendiciones sobre todos. El \u201chace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos e injustos.\u201d \u201cEl es benigno para con los ingratos y malos.\u201d14 Nos invita a ser como \u00e9l. \u201cBendecid a los que os maldicen\u201d\u2014dijo Jes\u00fas,\u2014\u201chaced bien a los que os aborrecen, &#8230; para que se\u00e1is hijos de vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos.\u201d Tales son los principios de la ley, y son los manantiales de la vida. DTG 277.3<\/p>\n<p>El ideal de Dios para sus hijos es m\u00e1s elevado de lo que puede alcanzar el m\u00e1s sublime pensamiento humano. \u201cSed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos es perfecto.\u201d Esta orden es una promesa. El plan de redenci\u00f3n contempla nuestro completo rescate del poder de Satan\u00e1s. Cristo separa siempre del pecado al alma contrita. Vino para destruir las obras del diablo, y ha hecho provisi\u00f3n para que el Esp\u00edritu Santo sea impartido a toda alma arrepentida, para guardarla de pecar. DTG 277.4<\/p>\n<p>La intervenci\u00f3n del tentador no ha de ser tenida por excusa para cometer una mala acci\u00f3n. Satan\u00e1s se alegra cuando oye a los que profesan seguir a Cristo buscando excusas por su deformidad de car\u00e1cter. Son estas excusas las que inducen a pecar. No hay disculpa para el pecado. Un temperamento santo, una vida semejante a la de Cristo, es accesible para todo hijo de Dios arrepentido y creyente. DTG 278.1<\/p>\n<p>El ideal del car\u00e1cter cristiano es la semejanza con Cristo. Como el Hijo del hombre fu\u00e9 perfecto en su vida, los que le siguen han de ser perfectos en la suya. Jes\u00fas fu\u00e9 hecho en todo semejante a sus hermanos. Se hizo carne, como somos carne. Tuvo hambre y sed, y sinti\u00f3 cansancio. Fu\u00e9 sostenido por el alimento y refrigerado por el sue\u00f1o. Particip\u00f3 de la suerte del hombre, aunque era el inmaculado Hijo de Dios. Era Dios en la carne. Su car\u00e1cter ha de ser el nuestro. El Se\u00f1or dice de aquellos que creen en \u00e9l: \u201cHabitar\u00e9 y andar\u00e9 en ellos; y ser\u00e9 el Dios de ellos, y ellos ser\u00e1n mi pueblo.\u201d15 DTG 278.2<\/p>\n<p>Cristo es la escalera que Jacob vi\u00f3, cuya base descansaba en la tierra y cuya cima llegaba a la puerta del cielo, hasta el mismo umbral de la gloria. Si esa escalera no hubiese llegado a la tierra, y le hubiese faltado un solo pelda\u00f1o, habr\u00edamos estado perdidos. Pero Cristo nos alcanza donde estamos. Tom\u00f3 nuestra naturaleza y venci\u00f3, a fin de que nosotros, tomando su naturaleza, pudi\u00e9semos vencer. Hecho \u201cen semejanza de carne de pecado,\u201d16 vivi\u00f3 una vida sin pecado. Ahora, por su divinidad, echa mano del trono del cielo, mientras que por su humanidad llega hasta nosotros. El nos invita a obtener por la fe en \u00e9l la gloria del car\u00e1cter de Dios. Por lo tanto, hemos de ser perfectos, como nuestro \u201cPadre que est\u00e1 en los cielos es perfecto.\u201d DTG 278.3<\/p>\n<p>Jes\u00fas hab\u00eda demostrado en qu\u00e9 consiste la justicia, y hab\u00eda se\u00f1alado a Dios como su fuente. Ahora encar\u00f3 los deberes pr\u00e1cticos. Al dar limosna, al orar, al ayunar, dijo \u00e9l, no debe hacerse nada para atraer la atenci\u00f3n o provocar alabanzas. Dad con sinceridad, para beneficiar a los pobres que sufren. Al orar, p\u00f3ngase el alma en comuni\u00f3n con Dios. Al ayunar, no and\u00e9is con la cabeza inclinada y el coraz\u00f3n lleno de pensamientos relativos al yo. El coraz\u00f3n del fariseo es un suelo \u00e1rido e infructuoso, en el cual ninguna simiente de vida divina puede crecer. El que m\u00e1s completamente se entrega a Dios es el que le rendir\u00e1 el servicio m\u00e1s aceptable. Porque mediante la comuni\u00f3n con Dios, los hombres llegar\u00e1n a colaborar con \u00e9l en cuanto a presentar su car\u00e1cter a la humanidad. DTG 278.4<\/p>\n<p>El servicio prestado con sinceridad de coraz\u00f3n tiene gran recompensa. \u201cTu Padre que ve en secreto, te recompensar\u00e1 en p\u00fablico.\u201d Por la vida que vivimos mediante la gracia de Cristo se forma el car\u00e1cter. La belleza original empieza a ser restaurada en el alma. Los atributos del car\u00e1cter de Cristo son impartidos, y la imagen del Ser divino empieza a resplandecer. Los rostros de los hombres y mujeres que andan y trabajan con Dios expresan la paz del cielo. Est\u00e1n rodeados por la atm\u00f3sfera celestial. Para esas almas, el reino de Dios empez\u00f3 ya. Tienen el gozo de Cristo, el gozo de beneficiar a la humanidad. Tienen la honra de ser aceptados para servir al Maestro; se les ha confiado el cargo de hacer su obra en su nombre. DTG 279.1<\/p>\n<p>\u201cNinguno puede servir a dos se\u00f1ores.\u201d No podemos servir a Dios con un coraz\u00f3n dividido. La religi\u00f3n de la Biblia no es una influencia entre muchas otras; su influencia ha de ser suprema, impregnando y dominando todo lo dem\u00e1s. No ha de ser como un reflejo de color aplicado aqu\u00ed y all\u00e1 en la tela, sino que ha de impregnar toda la vida, como si la tela fuese sumergida en el color, hasta que cada hilo de ella quede te\u00f1ido por un matiz profundo e indeleble. DTG 279.2<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo ser\u00e1 luminoso: mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo ser\u00e1 tenebroso.\u201d La pureza y firmeza de prop\u00f3sito son las condiciones mediante las cuales se recibe la luz de Dios. El que desee conocer la verdad debe estar dispuesto a aceptar todo lo que ella revele. No puede transigir con el error. El vacilar y ser tibio en obedecer la verdad, es elegir las tinieblas del error y el enga\u00f1o sat\u00e1nico. DTG 279.3<\/p>\n<p>Los m\u00e9todos mundanales y los invariables principios de la justicia, no se fusionan imperceptiblemente como los colores del arco iris. Entre los dos, el Dios eterno ha trazado una separaci\u00f3n amplia y clara. La semejanza de Cristo se destaca tanto de la de Satan\u00e1s como el mediod\u00eda contrasta con la medianoche. Y \u00fanicamente aquellos que vivan la vida de Cristo son sus colaboradores. Si se conserva un pecado en el alma, o se retiene una mala pr\u00e1ctica en la vida, todo el ser queda contaminado. El hombre viene a ser un instrumento de iniquidad. DTG 279.4<\/p>\n<p>Todos los que han escogido el servicio de Dios han de confiar en su cuidado. Cristo se\u00f1al\u00f3 a las aves que volaban por el cielo y a las flores del campo, e invit\u00f3 a sus oyentes a considerar estos objetos de la creaci\u00f3n de Dios. \u201c\u00bfNo val\u00e9is vosotros mucho m\u00e1s que ellas?\u201d17 dijo. La medida de la atenci\u00f3n divina concedida a cualquier objeto est\u00e1 en proporci\u00f3n con su lugar en la escala de los seres. La Providencia vela sobre el peque\u00f1o y obscuro gorri\u00f3n. Las flores del campo y la hierba que cubre la tierra participan de la atenci\u00f3n y el cuidado de nuestro Padre celestial. El gran Art\u00edfice Maestro pens\u00f3 en los lirios y los hizo tan hermosos que superan la gloria de Salom\u00f3n. \u00a1Cu\u00e1nto mayor inter\u00e9s ha de tener por el hombre, que es la imagen y gloria de Dios! Anhela ver a sus hijos revelar un car\u00e1cter seg\u00fan su semejanza. As\u00ed como el rayo del sol imparte a las flores sus variados y delicados matices, imparte Dios al alma la hermosura de su propio car\u00e1cter. DTG 280.1<\/p>\n<p>Todos los que eligen el reino de amor, justicia y paz de Cristo, y consideran sus intereses superiores a todo lo dem\u00e1s, est\u00e1n vinculados con el mundo celestial y poseen toda bendici\u00f3n necesaria para esta vida. En el libro de la providencia divina o volumen de la vida, se nos da a cada uno una p\u00e1gina. Esa p\u00e1gina contiene todo detalle de nuestra historia. Aun los cabellos de nuestra cabeza est\u00e1n contados. Dios no se olvida jam\u00e1s de sus hijos. DTG 280.2<\/p>\n<p>\u201cNo os congoj\u00e9is por el d\u00eda de ma\u00f1ana.\u201d Hemos de seguir a Cristo d\u00eda tras d\u00eda. Dios no nos concede ayuda para ma\u00f1ana. A fin de que no se confundan, \u00e9l no da a sus hijos todas las indicaciones para el viaje de su vida de una vez. Les explica tan s\u00f3lo lo que pueden recordar y cumplir. La fuerza y sabidur\u00eda impartidas son para la emergencia actual. \u201cSi alguno de vosotros tiene falta de sabidur\u00eda\u201d\u2014para hoy,\u2014\u201cdem\u00e1ndela a Dios, el cual da a todos abundantemente, y no zahiere; y le ser\u00e1 dada.\u201d18 DTG 280.3<\/p>\n<p>\u201cNo juzgu\u00e9is, para que no se\u00e1is juzgados.\u201d No os estim\u00e9is mejores que los dem\u00e1s ni os erij\u00e1is en sus jueces. Ya que no pod\u00e9is discernir los motivos, no pod\u00e9is juzgar a otro. Si le critic\u00e1is, est\u00e1is fallando sobre vuestro propio caso; porque demostr\u00e1is ser part\u00edpices con Satan\u00e1s, el acusador de los hermanos. El Se\u00f1or dice: \u201cExaminaos a vosotros mismos si est\u00e1is en fe; probaos a vosotros mismos.\u201d Tal es nuestra obra. \u201cQue si nos examin\u00e1semos a nosotros mismos, cierto no ser\u00edamos juzgados.\u201d19 DTG 280.4<\/p>\n<p>El buen \u00e1rbol producir\u00e1 buenos frutos. Si el fruto es desagradable al paladar e in\u00fatil, el \u00e1rbol es malo. As\u00ed tambi\u00e9n el fruto que se produce en la vida atestigua las condiciones del coraz\u00f3n y la excelencia del car\u00e1cter. Las buenas obras no pueden comprar la salvaci\u00f3n, pero son una evidencia de la fe que obra por el amor y purifica el alma. Y aunque la recompensa eterna no nos es concedida por causa de nuestros m\u00e9ritos, estar\u00e1, sin embargo, en proporci\u00f3n con la obra hecha por medio de la gracia de Cristo. DTG 281.1<\/p>\n<p>As\u00ed expuso Cristo los principios de su reino, y demostr\u00f3 que eran la gran regla de la vida; y para grabar la lecci\u00f3n, a\u00f1adi\u00f3 una ilustraci\u00f3n. No es suficiente, dijo, que oig\u00e1is mis palabras. Por la obediencia deb\u00e9is hacer de ellas el fundamento de vuestro car\u00e1cter. El yo no es sino una arena movediza. Si edific\u00e1is sobre teor\u00edas e inventos humanos, vuestra casa caer\u00e1. Quedar\u00e1 arrasada por los vientos de la tentaci\u00f3n y las tempestades de la prueba. Pero estos principios que os he dado permanecer\u00e1n. Recibidme; edificad sobre mis palabras. DTG 281.2<\/p>\n<p>\u201cCualquiera pues, que me oye estas palabras, y las hace, le comparar\u00e9 a un hombre prudente, que edific\u00f3 su casa sobre la pe\u00f1a; y descendi\u00f3 lluvia, y vinieron r\u00edos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa; y no cay\u00f3; porque estaba fundada sobre la pe\u00f1a.\u201d DTG 281.3<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Deseado de Todas las Gentes, Page 265 Cap\u00edtulo 31\u2014El serm\u00f3n del monte Este cap\u00edtulo est\u00e1 basado en Mateo 5; 6; 7. DTG 265 Rara vez reun\u00eda Cristo a sus disc\u00edpulos a solas para darles sus palabras. No eleg\u00eda por auditorio suyo \u00fanicamente a aquellos que conoc\u00edan el camino de la vida. 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