{"id":326,"date":"2017-06-17T17:07:49","date_gmt":"2017-06-17T17:07:49","guid":{"rendered":"http:\/\/loud-cry.com\/wordpress\/?p=326"},"modified":"2017-06-17T17:07:49","modified_gmt":"2017-06-17T17:07:49","slug":"viajando-por-el-camino-angosto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/loud-cry.com\/wordpress\/2017\/06\/17\/viajando-por-el-camino-angosto\/","title":{"rendered":"Viajando por el camino angosto"},"content":{"rendered":"<p>Notas biogr\u00e1ficas de Elena G. de White<br \/>\nCap\u00edtulo 30\u2014Viajando por el camino angosto<br \/>\nMientras estaba en Battle Creek, en agosto de 1868, so\u00f1\u00e9 que estaba con un gran grupo de personas. Una porci\u00f3n de esta asamblea comenz\u00f3 un viaje. Ten\u00edamos carruajes pesadamente cargados. Mientras viaj\u00e1bamos, el camino parec\u00eda ascender. A un lado de este camino hab\u00eda un profundo precipicio; del otro lado hab\u00eda un muro blanco, alto y liso, como el que hay en las habitaciones revocadas. NB 210.1<br \/>\nA medida que prosegu\u00edamos el viaje, el camino se hac\u00eda m\u00e1s angosto y m\u00e1s alto. En algunos lugares parec\u00eda tan estrecho que llegamos a la conclusi\u00f3n de que no pod\u00edamos viajar m\u00e1s en carros cargados. De manera que soltamos los caballos, tomamos una porci\u00f3n del equipaje de los carros, la colocamos sobre ellos, y proseguimos, cabalgando. NB 210.2<br \/>\nAl continuar, la senda sigui\u00f3 angost\u00e1ndose. Nos vimos obligados a pegarnos lo m\u00e1s cerca posible del muro, para evitar caer del estrecho camino al profundo precipicio. Al hacer esto, el bagaje que estaba sobre los caballos raspaba el muro y hac\u00eda que nos lade\u00e1ramos hacia el precipicio. Tem\u00edamos caer, y ser hechos a\u00f1icos sobre las rocas. Sacamos entonces el equipaje de encima de los caballos, y \u00e9ste cay\u00f3 en el precipicio. Continuamos a caballo y al llegar a los lugares m\u00e1s estrechos en el camino ten\u00edamos mucho temor de perder el equilibrio y caer. En tales ocasiones, una mano parec\u00eda tomar las riendas y guiarnos por el camino peligroso. NB 210.3<br \/>\nComo la senda se hac\u00eda m\u00e1s estrecha a\u00fan, decidimos que no pod\u00edamos viajar seguros cabalgando; dejamos los caballos y continuamos a pie, de a uno, cada cual siguiendo los pasos del anterior. En este punto parecieron descolgarse unas cuerdas peque\u00f1as del alto muro blanco. Las tomamos con ansiedad, para que nos ayudaran a guardar el equilibrio por la senda. A medida que viaj\u00e1bamos, la cuerda se mov\u00eda con nosotros. Por fin el sendero se hizo tan angosto que llegamos a la conclusi\u00f3n de que pod\u00edamos viajar con m\u00e1s seguridad sin zapatos ni medias. Nos los quitamos y viajamos descalzos. NB 211.1<br \/>\nEntonces pensamos en aquellos que no se hab\u00edan acostumbrado a soportar privaciones y durezas. \u00bfD\u00f3nde estaban ahora? No se hallaban en el grupo. Cada vez que el camino cambiaba, algunos quedaban atr\u00e1s, y permanec\u00edan solamente los que estaban acostumbrados a soportar vicisitudes. Las privaciones del camino solamente hac\u00edan que estas personas estuvieran m\u00e1s ansiosas de proseguir hasta el fin. NB 211.2<br \/>\nNuestro peligro de caer del sendero aumentaba. Nos pegamos a la pared blanca y sin embargo no pod\u00edamos colocar nuestros pies completamente en el sendero, porque era demasiado angosto. Entonces suspendimos todo nuestro peso de las cuerdas exclamando: \u201c\u00a1Nos sostienen desde arriba! \u00a1Nos sostienen desde arriba!\u201d Las mismas palabras fueron pronunciadas por todos los miembros del grupo que marchaba por el estrecho sendero. Al escuchar el ruido de la alegr\u00eda y la rebeli\u00f3n que parec\u00eda provenir del abismo que estaba debajo, nos estremec\u00edamos. O\u00edamos juramentos profanos, chistes vulgares y cantos bajos y viles. O\u00edamos cantos de guerra y cantos de baile. O\u00edamos instrumentos musicales y risotadas ruidosas, mezcladas con maldiciones y clamores de angustia y de amargo lamento. Entonces aumentaba m\u00e1s que nunca nuestra ansiedad por mantenernos en el estrecho y dif\u00edcil sendero. Gran parte del tiempo nos ve\u00edamos obligados a suspendernos completamente de las cuerdas, que aumentaban en tama\u00f1o a medida que progres\u00e1bamos. NB 211.3<br \/>\nYo not\u00e9 que el hermoso y blanco muro estaba manchado de sangre. Produc\u00eda un sentimiento de l\u00e1stima ver la pared as\u00ed manchada. Eete sentimiento sin embargo, dur\u00f3 s\u00f3lo un momento, pues pronto pens\u00e9 que todo era como deb\u00eda ser. Los que segu\u00edan detr\u00e1s sab\u00edan que otros hab\u00edan pasado por la senda estrecha y dif\u00edcil antes que ellos, y conclu\u00edan que si a otros les fue posible proseguir su marcha hacia adelante, ellos podr\u00edan hacer lo mismo. Y cuando la sangre comenzara a manar de sus doloridos pies, no desmayar\u00edan con des\u00e1nimo; sino que, viendo la sangre sobre la pared, sabr\u00edan que otros hab\u00edan resistido la misma dificultad. NB 212.1<br \/>\nPor fin llegamos a un gran precipicio, en el cual terminaba nuestro camino. No hab\u00eda nada ahora para guiar nuestros pies, nada sobre lo cual dejarlos descansar. Nuestra entera confianza deb\u00eda estar en las cuerdas, que hab\u00edan aumentado en tama\u00f1o hasta ser tan gruesas como nuestros cuerpos. En este punto nos acos\u00f3 durante un tiempo la perplejidad y la angustia. Con medrosos susurros inquir\u00edamos: \u201c\u00bfA qu\u00e9 est\u00e1 adherida la cuerda?\u201d Mi esposo estaba precisamente delante de m\u00ed. Grandes gotas de sudor ca\u00edan de su frente; ten\u00eda las venas del cuello y de las sienes engrosadas hasta el doble de su tama\u00f1o habitual, y gemidos contenidos y agonizantes se escapaban de sus labios. El sudor me chorreaba por la cara y sent\u00ed tanta angustia como nunca antes. Est\u00e1bamos frente a una terrible lucha. Si aqu\u00ed fracas\u00e1bamos, todas las dificultades de nuestro viaje habr\u00edan sido en vano. NB 212.2<br \/>\nDelante de nosotros, del otro lado del precipicio, se extend\u00eda un campo hermoso de pasto verde, de unos 15 cm. de alto. No pod\u00eda ver el sol, pero rayos de luz brillantes y suaves, que se parec\u00edan al oro y la plata finos, descansaban sobre ese campo. Nada que hubiera visto sobre la tierra pod\u00eda compararse en belleza y gloria con este campo. \u00bfPero tendr\u00edamos \u00e9xito en llegar hasta \u00e9l? Esta era la ansiosa pregunta. Si la cuerda se romp\u00eda, est\u00e1bamos perdidos. NB 213.1<br \/>\nDe nuevo, en susurros de angustia, fueron pronunciadas las palabras: \u201c\u00bfQu\u00e9 sostiene las cuerdas?\u201d Por un momento dud\u00e1bamos aventurarnos. Entonces exclamamos: \u201cNuestra \u00fanica esperanza es confiar totalmente en la cuerda. De ella hemos dependido en todo este dif\u00edcil camino. No nos fallar\u00e1 ahora\u201d. Todav\u00eda est\u00e1bamos dudando con angustia. En este momento escuchamos las palabras: \u201cDios sostiene la cuerda. No debemos temer\u201d. Las palabras eran repetidas por aquellos que estaban detr\u00e1s de nosotros, y junto con ellas: \u201cEl no nos faltar\u00e1 ahora. Hasta aqu\u00ed nos ha conducido con seguridad\u201d. NB 213.2<br \/>\nMi esposo entonces se arroj\u00f3 por encima del terrible abismo hasta el campo hermoso que se ve\u00eda m\u00e1s all\u00e1. Inmediatamente yo lo segu\u00ed. \u00a1Oh, qu\u00e9 sentimiento de alivio y gratitud a Dios experimentamos! O\u00ed voces elevadas en triunfante alabanza a Dios. \u00a1Yo estaba feliz, perfectamente feliz! NB 213.3<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Notas biogr\u00e1ficas de Elena G. de White Cap\u00edtulo 30\u2014Viajando por el camino angosto Mientras estaba en Battle Creek, en agosto de 1868, so\u00f1\u00e9 que estaba con un gran grupo de personas. Una porci\u00f3n de esta asamblea comenz\u00f3 un viaje. Ten\u00edamos carruajes pesadamente cargados. Mientras viaj\u00e1bamos, el camino parec\u00eda ascender. 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